15 marzo 2019

Notas de una “etnografía de verdad”

Se va por el agua, todas las expresiones y las diluye cada vez que se exige “seriedad”. Encapsuladas en cuadros, números y cuantificaciones, quedan presas todas las voces que oigo al caminar por los rincones de este país.

En mis últimos meses de ida y vuelta a la Araucania, he sido testigo de una felicidad y cariño, que con un tono azul te aprieta y habla mucho más allá de lo que los papeles y categorizaciones puede traducir un informe “científico”, que ni siquiera logra rosar con su ímpetu de sistematicidad las sonrisas que a mi se me brindan al sentarme a oír las voces de las personas, que mas que esperar ser oídas, viene a enseñar sobre sabores, olores y de vidas arraigadas a una tierra que sobrevive al impacto del agronegocio.

Pero la ciencia pretende decir que “viene ayudarlos”… prepotencia que solo perpetua su espacio de poder decimonónico, eco de su origen un pensamiento eurocentrico y logocentrico que condena otros modos de pensar/sentir; donde las epistemes que observo quedan catalogadas como las anécdotas del etnógrafo que vive… y se le coarta hablar.

Es momento de escribir esas historias; ni por la ciencia, ni por los otros, sino por mi… por todo lo que cargo entre mis zapatos que pisan tierras distintas y se maravilla con los susurros de expresiones y vivencias de las personas, conocimientos que frotan las nubes, las hacen llover y pintan radiantes otros mundos.

¡Agradezco siempre mi vida!, de saber oír, vivir y caminar conociendo, porque cuando la tierra me lleve tendré todo eso para cruzar al otro lado de las grandes aguas.


28 junio 2015

Conversaciones Andinas...

Una “sexta-feira” donde no hay nadie en el campus... salimos de sacar xeroz con un compañero Peruano, indistintamente de cada trayectoria de uno, teníamos algo en común: la impresión que poco o nada comprenden lo que son los Andes. Complejidad cultural, diversas y maravillosa, y como decía: ¿como le explicas a un carioca, que nunca ha salido de su dimensión-espacial-climática, que el altiplano tem sol e pega pa' caralho, mas tem frio de mais? … nos reímos, ¡sol y frío al mismo tiempo!, un choque cognitivo (diría mi orientador)... desde ello compartiendo impresiones de como muchos, y hasta los mismos profesores, desconocen la diversidad, el territorio, y tantas otras cosas... o comentarios como antropologicos de mis indios son tal... tus indios son como?. Pensaba en ello, y nos observamos pues cada uno a su modo percataba ese rotundo silencio, traslucido de ignorancia-ingenuidad, que podría responderse a lo que Enrique decía: una barrera de información, nosotros no sabemos nada de Brasil, ellos no saben nada de latinoamerica; pero como decía profesor Mello, el tema que Brasil se comporta como Imperio!.

Así seguimos caminando, hablando de Arica, de la guerra, de la falta de salud en Chile, de los Aymaras, etc, mientras cruzábamos la cantareira, circundando todo ese espacio territorial que es prácticamente una extensión de la UFF... entonces llegamos a casa de Enrique, mira este es el libro que te hable, y me presto un libro sobre etnicidad en los andes centrales. Ambos tendríamos que profundizar y sistematizar, a modo de hacer un mapa étnico de los andes, intentando explicar situaciones que nos parecen evidentes, pero que para ellos no. Nos despedimos, pues el viajaban en dos días mas a Perú, contento de ver a su familia e hijos, y le dije disfruta la familia, se sonrío, pues si!, aunque ya estoy dispuesto al shock termico al llegar a Puno!!!!.... Noooooo... nos reímos los dos, le dije: pero bueno, haya te comes un buen caldo, y tienes buena papa, porque la de aquí, es un porquería!.

Me despedí, sonriendo pues tener un colega andino hace mas confortable la estadía... y seguí meditando en la cordillera, los Andes... lo difícil de expresar para quien su vida se hace a 0 mts, donde la máxima altura en el país es 2.994, pero que no es visitada y habitada por la mayoría... 

16 octubre 2014

corazón de Zorzal

Tengo un reloj... un reloj que marca el día,
… a la mañana canta, durante el día zumba, mece los arboles y sus hojas, revolotea y ya me conoce.
Cuando es el ocaso, esa hora justo en que el sol se despide del día , él ¡chirría!
Con el corazón enorme ¡canta!
Nos avisa desde el árbol “ya es hora de cerrar el día”, 
y hasta aveces nos mira... con sus ojitos y oídos prestos, el zorzal se despide.

Con Antonio ya lo conocemos, canta siempre todos los días a la misma hora, y yo le digo “chao, chao buenas noches!”... y miro la pantalla de computador, como una cadena esclavizante, y me digo “que sabio es el zorzal, tiene toda la razón, es hora de descansar”.
Solo los inhumanos, que nos creemos humanos, seguimos laburando ¡como idiotas!.

Mi consuelo, es que en toda esta cárcel de cemento, yo conozco los sonidos de mis vecinos, y sobretodo de mis vecinos pájaros, reconozco su voz... y hasta veces siento comunicarme con ellos.
Con esto sigo presente en el mundo, y la pantalla es una mera consecuencia, pero sé donde va mis pasos... y mis oídos.


M.

31 julio 2013

Moral de un Kiltro

Que me disculpen, pero frente a los hechos, sólo puedo decir: soy como un kiltro, que llevo incrustado ya en mi ADN generaciones de generaciones el esfuerzo o trabajo diario para conseguir el pan. Por lo mismo, me empelota la cuiqueria que tiene impregnada su ineficiencia, y constante exigencia de que “hay que comprenderlos”, solucionarles sus incapacidades y poca facultad para arreglar por ellos mismo los problemas… a costa de quienes tenemos la moral de un kiltro de hacer las cosas bien y por nuestra manos. Díganme resentida social, pero mi vida me ha lo confirmado y no he podido salirme de este prisma.

16 abril 2013

Jardin




Mi espacio de libertad... llegando a pie, viene distintos hombre y mujeres a converger en un solo camino... volvi del norte, cargada de fotos, imagenes, renecuentros y emosiones.
Una whipala del carnaval, este 22 de abril una caminata de Chile, por el agua que se nos va... que nos quitan, nos la ensucian...

Me siento a ver mi pequeño jardin y contemplo... el encierro de mi ciudad, una caja, con sonidos rutinarios que se acumulan, poca diferencia tiene de una carcel.

Entonces cuando el corazon ya no da mas, y la cabeza golpea frente al computador: salgo, camino por las calles de mis barrio: hay dominicanas, haitianos, peruanos, nortinos, santiaguinos, viejitos de toda la vida del barrio, migrantes, jovenes, niños...mi espacio de libertad ¿como un gheto?
es mi comunidad

asi va... como mi pequeño jardin.