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03 septiembre 2011

Estar en Madrid

No tengo claro como llegan los recuerdos... pero estaba sentada, esperando que llegara Mario, habia olor a incienso y una cierta sensacion de calama en la sala, ya todos listos, Mario habria las ventanas de nuestra aula, el sol pegaba fuerte en junio -y dejando los zapatos fuera- cada uno entraba a ordenar. Colocando los mat, cojines, saludarnos cada uno, de apoco... en el suelo, con las piernas cruzadas, las manos en mudra, respirabamos... salia de todos un canto hermoso, unido y Mario siempre al frente, de blanco, con su sonrisa inpostergable.

De ahi, las distintas asanas, respiraciones, cantos, que de a poco nos desanudaba de cada uno de nuestros temores... el momento de entrar encontacto. Sobre el piso, respirando lento, con los ojos cerrados, sentiamos cada ruido y movimiento, meditando... los pasos de nuestro profesor que se iba moviendo en la sala, hasta llegar a apagar la musica, nos ibamos entregando al entorno: la luz del sol de junio llegaba a mi cara, se sentia el calorcito en los pies, la brisa de primavera, las risas de los senegaleses en la plaza saludando a un paisano, los golpes de copas de la cafeteria de la esquina, las risotadas de las personas en la terraza... y en ese mar de sonidos conocidos aparecia siempre a la misma hora, una guitarra, un punteo marcado y sentido, la respuesta del otro, dos gitanos tocando flamenco, todas las tardes en Tirso de Molina...

Yo en la sala de yoga dejaba que los ruidos de mi barrio entraban en mi, las sentidas fraces de dos gitanos que sólo tocaban para ellos, usando la plaza como su casa, sin estar pidiendo dinero, haciendos fraceos, cantureos y bromas, reian juntos... nunca olvidare aquella sensación de estar en Madrid.

28 agosto 2011

Aprender

Si algo tuviera que reconocer en este viaje, es que: el paisaje no es todo.

De ambula de manera impresisa em mi dos ideas: admiración y maravilla de este nuevo mundo; y nostalgia por mi próprio mundo. Algo falta em aquel bocado -sea una moqueca, un acarajé, un açaí... sea una puesta de sol, un mar tíbio y abrazador- algo sabe a deuda.

Los sabores no satisfasen, la sonrisas no tienen el mismo sonido... un cierto dejo de vacío se vive em mi caminar, un cierto deshacierto em mis pisadas.

Aunque aprendo siempre -a veces duele- hoy me vuelvo a sentir fuera, lejos, en otro sitio, hoy vuelvo a saber que soy yo de otra tierra. Aprendo que los amigos son mucho más que quizas un atardecer paradisiaco con olor a “cartão postal”.

M.

11 agosto 2011

esa noche

Que sera lo que ocurra cuando me encuentre com ese secreto, inflamado de tanto silencio... que escucho de noches, sin distinguir los aciertos.
Que sera...
cuando...
Circulo por fecebook alimentado ese ego, pensando que aun sea cierto, las redes existen, conectan, pero pese al tiempo... pese a todo, seguimos en silencio.
Tu
yo
ella
el
.. todos esos años...
que algun dia fueron

M.

21 julio 2011

A veces necesito inverno

a veces siento que necesito invierno para dar una pausa...
para mirar desde la ventana el aguacero y tomar un mate al lado de la cocina,
a veces necesito invierno,
para llegar mojada del colegio, com los pies sopeando y mi madre esperando con sopaipillas chirriantes
a veces necesito invierno,
para sentir em las mañanas a mi padre frotarse las manos mientras enciende el fuego,
a veces necesito invierno,
para revivir la increible sorpresa a los 7 años cuando de mi boca salia vapor em el aeropuerto de buenos aires,
necesito invierno,
solo para encuevarme, dejar pasar las horas y esperar el verano.
Necesito invierno,
para sentir que juntos entibiamos el mundo – que ahora- ya no es tan solitario.

M.