29 julio 2009

Filosofando Azul



Llevaba tres semanas perdido,

yo llevaba nueve meses fuera de casa.


El invierno a vuelto, pero el frío no importa para los ritos de todo los días.

Las 6 am. viene a pedirme comida, las 4 pm. que lo acaricie…

que lo acompañe mientras come – porque este gato no come sólo-

y yo le converso mientras me tomo un mate…


Volví a casa, tras un invierno y un verano europeo,

Él había desaparecido tres semanas, en algún romance por los tejados de Bellavista.

A los dos nos daban por perdidos,

Los dos maltrechos, volvíamos…


Reconociéndonos ambos,

las rutinas volvían:

Las 6 am. va a pedirme comida, las 4 pm. que lo acaricie…

que lo acompañe mientras come,

mientras yo le converso sobre la vida (la de él y la mía).


Mientras Azul filosofea de esta pendeja que le habla de la vida,

escuchamos el último disco de Chico Buarque.

Él me mira exhibiendo sus tatuajes de batalla,

Esto “recién comienza”, agosto esta ad portas.


Suspiro… subimos a la terraza a calentarnos el alma,

La primavera llegara, lo sabemos.

Y Azul me acompaña, como siempre lo prometió…

Las 6 am. va a pedirme comida, las 4 pm. que lo acaricie…

que lo acompañe mientras come.


M.




26 mayo 2009

La boca

"Cuanto más alta la sensibilidad, y más sutil la capacidad de sentir, tanto mas absurdamente vibra y se estremece con las cosas pequeñas. Es necesaria una gran inteligencia para sentir angustia ante un día oscuro".


Fernando Pessoa, extracto de Prosa de vacaciones.






18 mayo 2009

Estres sentimental






16 mayo 2009

Mi Yapa Mala (Japa-mala)

Día a día ocurren cosas que nos sorprende. Lamentablemente en una sociedad como esta, la amabilidad sorprende. Camino por las calles de mi barrio saludando, conversando y tratando de hacer amable el entorno. Pero pese a ello, me sorprenden los gestos de amabilidad hacia mí, las sonrisas, los regalos que me hacen.


Así que aquel martes salí conmocionada, completamente temblorosa desde la tienda, cuando amablemente el vendedor indio me regalo un Yapa mala (o Japa Mala).


Había conversado con él un par, de días antes, sobre lo difícil de aprender idioma extranjero, de que él no ha podido continuar estudiando informática, que trabaja mucho, que yo me iría a Chile, que la vida es complicada, que los negocios, que el castellano y el ingles, el hinduismo, el yoga… solo tratando de converger dos mundos tan distintos como el mío y el de suyo.


Cuando pase nuevamente, y me regala un yapa mala, me sentí como una niña con un juguete nuevo, emocionada de tremendo regalo, porque que comprendía el significado que tenia, eternamente me sentí agradecida, agraciada… quizás incomoda, porque no pude dejar de pensar occidentalmente y creer que tras ello había “otra intención”.


Salí sonriendo, por la calles espada, hacia Tirso… ese día mi clase de yoga fue fundamental, para comprender otras formas de vida. Hoy porto este nuevo amuleto, y he pensado mucho en mi poeta favorito Henri Michaux, sobre sus descripciones de la india… el impactante reflejo de su escritora de aquel mundo, en como influyeron tanto en mi cuando adolescente que me dio impulso para estudiar lo que estudie, y dedicarme a lo que me apasiona.


Sigo por las calles, entonces de mi barrio, preguntándome por la amabilidad que no deja de sorprendernos hoy en día.

M.