10 agosto 2009

A mi amor

Me palmo en la infancia, como si tuviera sentido aun hoy verse crecer… me recobro, como si fuera inútil proyectarse, me reinvento a cada rato dentro de los limites posibles. Pero por mucho que quiera mantener las composturas, siempre por el más ínfimo rincón de la muralla me escapo, y ni yo misma puedo contenerme en esta alegría de alejarme, como si sólo eso tuviera sentido, como si eso fuera lo importante.

Cuando retorno en la noche, creo que no he hecho suficiente. Más mis dudas tengo, porque a la mañana siguiente buscaré, en cualquier agujero posible, un espacio nuevo para irme, sin rumbo, sin paso, sin nada más que me ate.

M.


31 de julio 2009

Tendales

Cuelgo, tiendo, es visible;

No se porque sospecho que en este acto tan poco pudoroso… no solo los malos olores se van.





La duda

Tropiezas, en un momento de absurda discordancia, te empeñas en recordar algo indebido… por alguna pequeña insinuación de tu vida, te lanzas y vuelves al aire.

Entonces, te ves: estas sentada mirando la cara sonriente de tus amigos, entrelazados entre tus anécdotas, ni recuerdas como abriste la puerta… los tres sorprendidos, nos vimos enrollados en un mar de infidencias, que satisfactoriamente para todos, comprendíamos por las historias compartidas y las propias.

Pero vino -en esa especie de esfuerzo por comprimir 9 meses de tu vida- lo que era una inofensiva anécdota; te dejo tambaleante, punzaba recordar, aun hoy sigue la duda… y no hay cosa que desespere más que la duda, la duda…

Tras los días buscas aquietar esa sed obsesiva que te dejó, pero sabes que es absurdo, recordaste porque querías recordar, y ahora estas en otra ciudad…

M.

07 agosto 2009

Cotidiano*

Me acuesto con una camiseta roja, que ya ni recuerdo como se hizo mi pijama. Miro por la ventana como el invierno pasa: el sol cae, los pájaros cantan, los gatos follan… veo rincones que había perdido -estaba alejada, distraída o distante- , que nunca había retenido, en mí, aquellos flechazos… Recorro todo nuevamente, como si no fuera mío –con la gran duda si alguna vez lo fue- para con animo decidido recobrarlo, y no sentir que robo a cada instante de esta vida un trozo de incertidumbre en mi caminar.



M.



santiago de chile


*en honor a esa canción de Chico Buarque, que desde infancia me ha parecido fascinante.


29 julio 2009

Filosofando Azul



Llevaba tres semanas perdido,

yo llevaba nueve meses fuera de casa.


El invierno a vuelto, pero el frío no importa para los ritos de todo los días.

Las 6 am. viene a pedirme comida, las 4 pm. que lo acaricie…

que lo acompañe mientras come – porque este gato no come sólo-

y yo le converso mientras me tomo un mate…


Volví a casa, tras un invierno y un verano europeo,

Él había desaparecido tres semanas, en algún romance por los tejados de Bellavista.

A los dos nos daban por perdidos,

Los dos maltrechos, volvíamos…


Reconociéndonos ambos,

las rutinas volvían:

Las 6 am. va a pedirme comida, las 4 pm. que lo acaricie…

que lo acompañe mientras come,

mientras yo le converso sobre la vida (la de él y la mía).


Mientras Azul filosofea de esta pendeja que le habla de la vida,

escuchamos el último disco de Chico Buarque.

Él me mira exhibiendo sus tatuajes de batalla,

Esto “recién comienza”, agosto esta ad portas.


Suspiro… subimos a la terraza a calentarnos el alma,

La primavera llegara, lo sabemos.

Y Azul me acompaña, como siempre lo prometió…

Las 6 am. va a pedirme comida, las 4 pm. que lo acaricie…

que lo acompañe mientras come.


M.